Williams FW14B, una suspensión de otro mundo
En 1991 el equipo Williams de Formula 1 tenía un coche
claramente superior en lo que respecta a tecnología, pero sólo pudieron ganar
el título de constructores por todos los problemas que daba. 1992 iba a
ser una historia diferente, con la versión “B” del coche que incluía
algunos de los mayores avances de la historia de la F1.
La pieza más famosa del puzle es, sin duda alguna, la
suspensión activa, un sistema hidráulico que variaba automáticamente la
suspensión, dependiendo de la carga que sufría cada neumático.
Por ejemplo, podía bajar la suspensión de las dos ruedas
contrarias a una curva para mejorar el agarre, o subir la suspensión en las
rectas para reducir la superficie de agarre de las ruedas y la fricción.
Era un sistema muy complejo de pilotar, que requería un
estilo de conducción muy agresivo y con mucha “fe”, y sólo el británico Nigel
Mansell demostró ser capaz de ello, dominando absolutamente la temporada 92. En
el 93 más equipos se apuntaron a la suspensión activa, pero por aquel entonces
ya tenía los días contados.
Oficialmente la FIA prohibió la suspensión activa para no
perjudicar a los equipos que “no podían costeársela”, pero extraoficialmente
había preocupaciones sobre la seguridad del sistema después de que Alex Zanardi
se estrellase con su Lotus 107B en Spa por un fallo hidráulico de la
suspensión.
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