A Toyota le parecía que mezclar un pequeño urbano
con un mini-monovolumen podía ser buena idea. El resultado a nosotros no nos lo
parece, aunque práctico sería mucho, que no lo dudamos. Seguro que tiene sus
acérrimos seguidores.
ara muchos aficionados, el periodo entre 1982 y 1986 fueron los mejores de la historia de los rally. Fue sin duda el momento en el que más fabricantes se involucraron en desarrollar nuevas tecnologías para los coches de rally, que hasta entonces eran prácticamente coches de calle modificados. En cambio, los coches del Grupo B eran auténticos prototipos que no tenían nada que ver con nada que hubiésemos visto antes. Las marcas sólo tenían que fabricar 200 unidades de un coche base, que luego podían modificar como quisieran con el uso de nuevos materiales para conseguir un peso ridículamente bajo. El motor podía estar en cualquier parte del coche y en cualquier posición (muchos fabricantes lo pusieron donde habrían estado los asientos traseros) y no había restricciones en el turbo; con ese espacio y libertad de desarrollo, los motores multiplicaron por dos su potencia en apenas cuatro años. El Grupo B atrajo a muchos fabricantes, pero sobre todo ...
Diseñado por Neil Oatley y motorizado por un Ford V8 HBD7 3.5, contaba con una transmisión semi-automática, suspensión activa y sistemas de control de tracción. Con el monoplaza, Senna ganó en Interlagos, Donington, Monte-Carlo, Suzuka y Adelaida. El brasileño terminó segundo en el campeonato por detrás de Alain Prost.
Además de completar un recorrido de 127 km, los participantes debían de cumplir una serie de curiosos requisitos para resultar vencedores de la competición La primera de la carrera de la historia no fue sólo una competición de velocidad, fue un concurso convocado por un periodista de «Le Petit Journale», Pierre Giffard, que decidió organizar un certamen automovilístico que ofreciera al mundo el desarrollo del sector del automóvil en Francia La iniciativa surgió realmente en 1893, cuando a Giffard se le ocurrió convocar un concurso para ver cuál era el mejor coche de la época en los albores del automovilismo. Al certamen se presentaron un total de 102 vehículos de los cuales sólo 21 cumplieron todos los requisitos necesarios para tomar la salida un año más tarde. Así, el 22 de julio de 1894 se celebró «La carrera de carruajes sin caballos», en la que además de un recorrido de 127 kilómetros entre París y Rouen, se valorarían otros asp...
Comentarios
Publicar un comentario